Mística
El amor empieza por uno mismo
Nadie puede dar de lo que no tiene. Por eso el cuarto pilar del curso empieza por dentro y se expande hacia los demás.

El cuarto pilar del curso, la Mística, cabe en una frase de la primera conferencia:
La Mística nos enseña a amar el trabajo, tanto el interior como el exterior.
El primer amor que debemos empezar a sentir es el amor hacia nosotros mismos. Una persona que no se ama permite que sus defectos la dañen física, psicológica y espiritualmente.
Cuando alguien empieza a observarse y a eliminar esos defectos, empieza a amarse a sí mismo: limpia su templo interior —su cuerpo, su energía, su mente y sus emociones— y en él florecen la virtud, la sabiduría y el amor verdadero.
Solo entonces puede amar a los demás, porque nadie puede dar de lo que no tiene. ¿Cómo amar a la pareja, a los hijos o a los semejantes si uno está lleno de rencor, de envidia, de celos o de orgullo?
Después, ese amor se expande hacia los demás y hacia la humanidad entera: enseñar a otros el camino del despertar y compartir esta sabiduría sin cobrar y sin buscar beneficios personales, por el simple hecho de servir.
Este artículo sale de la Conferencia 01 de la Fase A: EL CONOCIMIENTO UNIVERSAL QS Y OBJETIVOS.



